SOMOS ALFACAR contra la privatización del agua: El agua de Alfacar para Alfacar


El agua, un bien necesario para la vida, se ha convertido en negocio para algunos pocos.  El sector privado del agua español, está controlado en un 90% por dos empresas, Agbar y FCC, que son marcas locales de las dos mayores multinacionales del agua en el mundo, las francesas Suez y Veolia  respectivamente. En Alfacar, con ese nombre tan granaino de Aguasvira (recuerda vagamente a Sierra Elvira), se esconde Aguas de Barcelona (Agbar) que pertenece a Suez.  El historial de servicios de Suez y Agbar, está plagado de un sin fin de irregularidades, sobornos, escándalos financieros, cajas B, contrataciones de amigos y familiares de responsables políticos, alianzas para el reparto del mercado, protestas ciudadanas, que llegan desde todos los puntos del planeta, incluida España. 

                En el caso de Alfacar, a pesar de que teóricamente la gestión del agua pertenece a una empresa mixta,  en la que lo público tiene más peso que lo privado, realmente es la parte privada la que decide. Para comprobar esto no tenéis más que acudir a las actas de las reuniones del consorcio para comprobar que quien tiene la voz cantante es Aguasvira mientras que los representantes municipales callan  ante cualquier propuesta de subida o de modificación desventajosa para los usuarios de las condiciones de servicio. El silencio de los representantes municipales está tasado: 350 euros en concepto de dietas por asistir a una reunión de apenas un par de horas y por decir “si bwana” a todo lo que plantea Aguasvira. Se trata de un caso clarísimo en el que los que deben defender los intereses ciudadanos realmente defienden los intereses de los poderosos. No es solo la dieta el beneficio que sacan nuestros representantes. Cuando ha habido falta de liquidez se ha recurrido a esta empresa privada para pagar otro tipo de gastos. Pero ya sabemos que pasa cuando le pides un favor a uno de estos buitres: luego lo pagas con sangre. Lo único que ocurre es que es nuestra sangre no la de los que dicen representarnos. Sin temor a parecer exagerados podemos decir que quien realmente gobierna no sólo en este pueblo sino en todos los que forman el Consorcio de la Vega-Sierra Elvira es Aguasvira.

                El agua en Alfacar fue privatizada durante el gobierno  de coalición PSOE-IU 2007/2011. Hasta entonces Alfacar se había mantenido al margen de esta lógica privatizadora, pero en ese tiempo un ayuntamiento de “izquierdas”, de esa izquierda a la que se le llena la boca cuando clama contra la privatización de lo público, vendió el agua de Alfacar. Algunos todavía hoy seguimos sin entender esa decisión. El coste del agua se ha triplicado y todo ello con la complacencia de los que tienen que defendernos. El agua, que corría gratuita en los hogares de Alfacar allá por los 70, hoy día es un lujo que muchos de nuestros vecinos no se pueden permitir. La empresa no facilita datos sobre cortes de suministro pero sabemos por casos muy cercanos que estos se producen a la mínima  y sin miramientos.  Desde aquí decimos que el agua es un derecho y no un negocio. Es un derecho humano básico, de todos y todas, pero especialmente de los habitantes de un lugar tan rico en este elemento que permitió hace siglos la creación de la cercana ciudad de Granada. Dicho en plata: en el principio fue Fuente Grande y luego vino el Albayzin.

                La gestión privada de un bien común genera beneficios para unos pocos y traslada el perjuicio, cuando no el sufrimiento, a muchos. Si consiguiéramos remunicipalizar el agua no sólo podríamos bajar su precio y aliviar así las economías domésticas. Aún con  los beneficios que generara podríamos llevar una política social de ayuda a las familias con problemas para pagar el suministro. Con el excedente podríamos sufragar la mejora de las infraestructuras (que actualmente también pagamos. Esta paradoja es también digna de ser mencionada: pagamos con dinero público para que otros obtengan un beneficio privado). Podríamos mejorar las condiciones laborales de la plantilla de la empresa municipal y  aún podría quedar para seguir haciendo políticas sociales.  En Madrid, los compañeros de Ahora Madrid, han propuesto la creación de un “Banco del Agua” con el excedente que genera la milagrosamente aún privada empresa municipal del agua, el “Canal de Isabel II”.  Son 340 millones de beneficio que pueden servir para financiar proyectos públicos o para llevar a cabo políticas medioambientales como cubrir con paneles solares los tejados de los bloques.



            
    El agua es un bien común que no puede ser enajenado. Las cesiones a 25 años renovadas sin que aún haya concluido el plazo ante el temor del ascenso de fuerzas políticas emancipadoras son un desafuero democrático. Corporaciones que han sido elegidas por cuatro años no pueden decidir un futuro que no les compete. En este asunto tanto PP como PSOE han trabajado codo a codo. Esto sí es actuar irresponsablemente: no tener en cuenta las necesidades del futuro y el derecho de las generaciones que están por venir.

                “Somos Alfacar” es la única fuerza política de las que concurre a las elecciones municipales  que ha suscrito el “Pacto Social por el Agua”. Al adherirnos a este pacto promovido por Iniciativa Agua 2015 que recoge a más de 300 organizaciones en España, nos comprometemos a:

PACTO SOCIAL POR EL AGUA.

1.            El agua es un derecho humano. Tiene que estar disponible para todos. Cualquier persona tiene derecho a una dotación mínima. El pago del agua se hará con criterios de equidad social.

2.            Pedir colaboración y asesoramiento de los expertos para desarrollar este modelo de gestión del agua.

3.            Difundir este modelo de gestión.

4.            Hacer un uso ecológico de la recogida, reparto y depuración del agua.

5.            Lo que es de todos tiene que beneficiar a todos. Agua 100% pública, no queremos compartir con empresas privadas este bien común.

6.            Lxs trabajadorxs del servicio de agua tendrán un empleo de calidad. Participarán en la gestión del agua. Lxs trabajadorxs del agua desprivatizada mantendrán sus empleos.

7.            El Ayuntamiento velará por la sostenibilidad medioambiental, económica y técnica del servicio de aguas.

8.            El agua no es un negocio: todo lo que se gane en el agua se invertirá en el agua. Las tarifas estarán en función de las necesidades del servicio.

9.            Control social y participativo de la gestión del agua. Transparencia, diligencia en las reclamaciones, rendir cuentas mediante información accesible (web). Creación de un Consejo Social del Agua.

10.   Salir de las asociaciones de operadores que obstaculizan el reconocimiento del derecho humano al agua.

11.   Campañas a favor del agua del grifo. Red de fuentes públicas de agua potable.


12.   Adaptar las normas municipales vigentes a los principios de este pacto. Eliminar de las mismas la suspensión del servicio a quien no pueda pagar.